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Mostrando entradas de mayo, 2010

Tú y yo.

Tú y yo
somos más que dos palabras unidas
por una conjunción
tú y yo parecemos estar
inmersos en espacios eterno
en túneles y habitaciones sin salida
donde el frío y calor se confunden
donde el día también es noche
y viceversa
donde la nieve quema como el fuego.
Podemos estar donde queramos
hacer lo que se nos plazca
estar arriba o estar abajo
ir de lada a lado
izquierda, derecha o centro.
Podemos definirnos y complementarnos
ser otoños o primaveras
podemos hacer del invierno eterno verano.
Tú y yo podemos estar donde queramos
amanecer juntos, dormir separados.
Nosotros tenemos placeres infinitos
emociones breves, sentimientos permanentes.
Tenemos sensaciones improvisadas,
placeres que quedan al descubierto
encerrados, liberados en nuestro mundo,
en nuestro vacio lleno de todo.
Tú y yo
somos más que dos palabras unidas
por el azar
Tú y yo
somos más que dos palabras unidas
por una conjunción
tú y yo parecemos estar
inmersos en un mundo
donde el frío el calor se confunden
donde el día…

Volar contigo.

Tengo tanto en mi mente
un sueño aún por quererte
mis manos van puestas
a recibir las tuyas
Un cariño con cuidado
que sin cuidado es fascinante.
Querer partir contigo y
un sueño aún por quererte.
Y al volar, y volar sobre el suelo
tengo palabras que no son mías
tengo versos que son de otro
pero los repito con gusto
y entre tanto que escribí
estos también son para ti.
Quiero atarme a tu cintura
sin prejuicios, ni dudas,
me ato a ti.
Tengo tanto en mi mente
que gerberas son mis besos
así mientras haya un aguacero
siempre esperarán por ti.
Voy sacando mandarinas
tal cual como me regalas tu sonrisa
tú no te imaginas como así
se me pasa el día.
Tengo un sueño por quererte
y mis pasos caminan a tu lado,
cada cual hace lo suyo,
si volteas me ves
sabes que si mis ojos brillan
es por ti.
De a poco saco mis alas
quiero llevarte a volar conmigo.
Y que no te extrañe si estas aquí
es que mi amor
ya tiene nombre y apellido.

Mi mañana.

Caen gotas en la ventana
la recorren de principio a fin
lentamente, curiosamente
a veces un viento fuerte las asusta
y se les unen más a su paso
chocan al vidrio como las hojas
que caen del romero.
Caen y caen tristemente por la ventana
pero nadie puedo negar
que eso es lo más bello
y mientras hace más frió
se pone más placentero.
Caen gotas en la ventana
que me tientan salir al patio
y ahora las siento caer sobre mi
ya hace demasiado frió
¡y que importa si caen en mis mejillas también!