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Anochecer.

A veces el placer se vuelve confuso
como un grito sin destino
un ahogado grito sin sentido
perdiéndose entre las sensaciones
y diminutas emociones
se vuelve agrio.
A veces me siento así de perdida
lo más hermoso de mi vida
termina acriminándose con mi reloj.
Hoy vi como las agujas morían
a causa de las lagrimas
por culpa de la tierra.
Por una necesidad tan lógica
que alguien con su apuro paso a llevar.
Yo no quiero que mi princesa este triste
tan solo quiero verla sonreír
que sea la dulce mujer bajo su durazno
la mas hermosa de mi vida
quiero llevarla a volar por el mundo
como siempre quiso
como siempre me ha pedido.
A veces las sonrisas
pueden ser tan sindicas
acabar por corromper una mirada
detrás de sus mentiras,
esconder bajo ellas tanto ajetreo
con demasiada vanidad para la mía.
Una sonrisa que se vuelva ancha
a costa de la codicia,
una que sea corrompida.
A veces quisiera ser un caballero
defender las agujas con fuego
y poder ser mártir quizás un momento.
No quiero que las agujas desaparezcan
siempre ellas han sido mi mejor remedio
a su lado han venido mis mejores momentos
mi buen compañero
la razón de una vida.
Yo no quiero ver a la reina entre sollozos
más quiero verla ¡siempre radiante!
Porque ella es la reina de mi vida
la dama que se merece todos mis respetos
la que con su amor cautiva por millones
Más quiero verla ¡siempre radiante!
la luz del amanecer siempre brillante.
A veces la sinceridad se esconde
se apoca y es temerosa.
Como la más cobarde de las compañeras
como el frío tan penetrante.
Se aleja de un trío por veces de a cuatro
que necesita una mesa redonda,
y tan cruel como el invierno ahora,
que deja miradas turbias
entre lo caído de las lozas.
A veces falta creerme el cuanto
no caminar por baldosas amarillas
a veces los deseos son realidades
que no conozco, que no veo.
A veces necesito de la tierra de oz
para ser valiente como el león
y entender que siempre,
siempre ha latido mi corazón
y mi mente siempre ha estado en pie.
Yo no quiero que el rey envejezca
no quiero que sea ogro
a causa del mar.
Más quiero que el rey sonría
abrace a su princesa
y que ha su reina lleve a bailar.
Yo quiero al rey bondadoso
aquel que siempre ha sabido hablar.
Quiero al rey de mi vida
aquel al que nunca dejaré de admirar.


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Me consumes
Me fatigas  Me desarmas  Me aniquilas  Me matas  Me encantas  Te deseo  Un deseo  Mi deseo  Deseando té  Té en la mañana  Té al mediodía

Léeme. Embriágame. Destrózame.  Quiéreme, suicida, loco.  Maniático, perverso.  Quítame el frío.  Agítame.  Lléname la noche, lléname la vida.  Mi vida.

Y háblame.  Sobre todo dime algo.  Quiero oírte, y decirte..  Que te siento  Que al tocarme, eres como el viento.  Suave y dulce. Furia y fuego.  Cuando besas, eres tan extremo…  Que me impregnas de vacío,  y me dejas en silencio  Cuando marchas y no te veo.  Pienso en el momento que el sentido se hizo sentimiento;  y vibramos apretados.  Pensamos que éramos de acero.  Y así, se encontraron nuestras almas.  Así, construimos nuestro cielo.

anonimo

Insomnio

El viento, el frío, el invierno.

Quizás no sea un largo tiempo
tan solo minutos
quizás solo unos segundos.

Pero llevo un año
acostada mirando el techo
Y ya pasó un día entero
mirando el cielo negro
Conté siete oscuros días
sumando estrellas fijas
Ninguna se movía allá arriba
ninguna fugaz tan solita.

Quizás no sea un largo tiempo.

Pero llevo un año
mirando en pie por el vidrio
Y ya pasó un día entero
condensando la ventana si respiro
Conté siete oscuros días
dibujando siluetas de hojas
Ninguna se movía con el viento
ninguna cayó al suelo.

Quizás no sea un largo tiempo
tan solo minutos
quizás solo unos segundos.

El viento, el frío, el invierno.

Nadie se mueve allá afuera
nadie se mueve acá adentro.
Ni las estrellas brillan menos
ni los árboles pierden cuerpo.

Nadie se mueve allá afuera
ni el pájaro ha dejado su nido
Nadie se mueve acá dentro
ni siquiera mi frío reflejo.

Me veo tan quieta en el vidrio ni la humedad me nubla el reflejo
Afuera no vuela un viento
solo hace frío y eso es e…

Me enseñaste

El momento
ese en que llegaste
Sí,
fue disperso
me sorprendiste.

Puede que el miedo me nublara
quizás la sensación de estar en duelo,
y yo creyendo de piedra el corazón.

Los sentimientos,
la razón y la sorpresa.

De golpe, me negaba
no te quería usar,
usar
usar de amuleto
de excusa
de conformismo.

Tenía que suceder,
tenías que suceder.
A fin de cuentas
penetraste tan adentro
tan despacio y tan certero
que la razón se fue,
la sorpresa chillaba
y el corazón, ese corazón tan rojo
se acomodaba, cauteloso
se regocijaba. A veces la mente mía se quiere escapar
preferiría retroceder
pero una mirada tuya la frena.

Cuando mi corazón se encierra
esta el tuyo a flor de piel que si es valiente
y al mio no le da mas remedio que seguirlo.

Contigo me he reencontrado conmigo,
conmigo
aquella que estaba perdida
aquella que a veces se quiere perder aún
pero tus brazos son tan fuertes
que no puede,
que ya no quiere.

Ella,
yo misma,
aprende a aferrarse de manos y pies
con su boca en la tuya
pues sabe que no hay …