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Mostrando entradas de marzo, 2011

Dijimos tantas cosas.

Me levantas, me bajas me sueltas, me abrazas me alzas, me atrapas Llegas y te marchas Vienes y te alegas Eres lluvía, bienvenida primavera como el otoño me agarras como el calor me atacas. Eres arco iris y ráfaga Vienes del norte, vienes del sur llegas, te quedas te vas y me dejas. Estas cerca, estas lejos me tomas me dejas. Eres floresta en el desierto eres el sol en mi invierno. Eres calma, eres tormenta eres paciencia, eres desespero cuan terremoto arrasas con todo cuan Dios recoges todas mis piezas. Eres alma, eres carne eres agua, eres tierra me subas, me bajas me abres, me cierras. Un girasol en el hielo la gota de agua en el fuego Eres aire en la mañana eres luna de madrugada. Mi vida, mi espiración La luz y el tormento me tomas, me dejas me llamas, no esperas me levantas, me alegas me llamas, me esperas...

Canción de amor contigo.

Si debo hacer una caricia, preferiría que fuera a ti. Si tengo que dar algún beso, busco tu boca y lo dejo allí
Si es necesario hacer futuro, desde tu cuerpo lo inventaré. Si el mundo pide decisiones, las tomarás y las tomaré.
Si ando buscando una sonrisa sé que en tu rostro la puedo hallar. Si ando perdido en esta noche, tus ojos claros me han de alumbrar
Si me persigue la lujuria, la desbarato con mi puñal, pués nuestros cuerpos se entrelazan como la charla más natural.
Hay veces en que estás tan lejos que me da miedo hasta seguirte, y aunque te busco en los reflejos del mar, no puedo descubrirte.
Pero si debo elegir rumbo, preferiría tu corazón, y ensancharía esta palabra para que quepa nuestra misión.
Salud y canto para todos es la consigna de nuestro amor, y será cómplice el hermano relampagueante y libertador.
Eduardo Peralta.

Como Marzo.

Ya estoy perdiendo la gracia no encontré vocación no hay deseo sutiliza seducción ni enamoramiento. Antes me daba por deleitarme con las palabras, los sonidos un cartel, la ventana de la micro. Antes yo escribía de como me había enamorado de la hoja que caía, de la brisa de cuanto deseaba un día soleado en otoño de cuanto me seducía el camino. Es que echar de menos hace mal me seca un poco por dentro y me puedo quedar sin inspiración. Solo me queda reencontrarme conmigo, con la música, con los libros libros que no hablen de leyes ni de como comportarse. Echar de menos me gusta, es rico, se siente bien porque los anhelos de reencuentros llegan inundan, me sonríen y acarician la espalda me calman el corazón.