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Me enseñaste


El momento
ese en que llegaste
Sí,
fue disperso
me sorprendiste.

Puede que el miedo me nublara
quizás la sensación de estar en duelo,
y yo creyendo de piedra el corazón.

Los sentimientos,
la razón y la sorpresa.

De golpe, me negaba
no te quería usar,
usar
usar de amuleto
de excusa
de conformismo.

Tenía que suceder,
tenías que suceder.

A fin de cuentas
penetraste tan adentro
tan despacio y tan certero
que la razón se fue,
la sorpresa chillaba
y el corazón, ese corazón tan rojo
se acomodaba, cauteloso
se regocijaba.

A veces la mente mía se quiere escapar
preferiría retroceder
pero una mirada tuya la frena.

Cuando mi corazón se encierra
esta el tuyo a flor de piel que si es valiente
y al mio no le da mas remedio que seguirlo.

Contigo me he reencontrado conmigo,
conmigo
aquella que estaba perdida
aquella que a veces se quiere perder aún
pero tus brazos son tan fuertes
que no puede,
que ya no quiere.

Ella,
yo misma,
aprende a aferrarse de manos y pies
con su boca en la tuya
pues sabe que no hay lugar mejor
No lo hay
No hay lugar mejor.

Ya esta hecho,
Eso de querer y no querer
de estar y no estar
yo estoy
yo quiero
estamos y nos queremos.

Estas tanto que borras las incertidumbres
borraste mi miedo por lastimarte,
tanto, tanto temía lastimarte.

Y me enseñaste
(a mi,
la que tan toscamente escribe
la que tan seria se asoma en estos lados)
que estamos felices,
que estamos muy
muy felices.

Me enseñaste
cuanto extrañaba sentirme así
tanto, tanto querer así
tanto que no hay ayer solo mañana
y que solo el presente me llena el alma.

Me enseñaste
que mi cuando y  mi ahora es a tu lado
que sonreír así como nunca
es grato
mas grato que cualquier cosa.

Tu compañía dispersa me llena
y tu valentía conmigo me enamora.




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