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El sartén por el mango

Todo el tiempo he cocinado mi vida con precaución. Siempre preguntando, a quién sepa, cual es la receta para logar un plato perfecto. Siempre quiero todo en su punto, nada recocido, el punto justo de sal y el toque de dulzor. Pocas veces me he atrevido a arriesgar con mezclas nuevas y muchas veces prefiero comprar algo hecho que sabe muy bien pero al poco tiempo me aburre, pues no es lo mio, pues yo no lo preparé. Ahora me doy cuenta de que cada vez cocino con más desgana y he mantenido mis días sin ninguna gota de emoción ni he podido descubrir siquiera nuevos aromas o condimentos. Una vez mezcle agridulces me gustó a mi y quien me acompaño a comer. Fue un buen plato, quedó para chuparse los dedos pero lo abandone a penas se acabo la miel y jamás volví a repetir esa receta. Tiene que cambiar ya, como aquella vez en que me hicieron probar el picante y casi me morí porque no estaba costumbrada, pero hoy, si no hay nadie a quien le moleste, el picante va sin falta dándome emoción y adrenalina de sabores. Cuando cocino, me voy a segura. Tanto así que solo revuelvo con cuidado lo que hay dentro de las ollas y casi siempre cocino a todo en el wok con tapa, al vapor. Pero ya me he aburrido. Es hora de probar agridulces más seguido que me saben bien a mi y mis comensales. El merquén ya me gusta, tiene que ir siempre en los platos que sea necesario aunque no a todos les guste. Es hora de darme libertad para crear cortes, mezclas, probar incluso otros sabores, darle más colores y más alegrías a mis verduras; al final es solo comida, al final es solo vivir. Tengo que arriesgarme, tengo que empezar a revolver y saltear mejor, tengo que tomar el sartén por el mango.

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Me consumes
Me fatigas  Me desarmas  Me aniquilas  Me matas  Me encantas  Te deseo  Un deseo  Mi deseo  Deseando té  Té en la mañana  Té al mediodía

Léeme. Embriágame. Destrózame.  Quiéreme, suicida, loco.  Maniático, perverso.  Quítame el frío.  Agítame.  Lléname la noche, lléname la vida.  Mi vida.

Y háblame.  Sobre todo dime algo.  Quiero oírte, y decirte..  Que te siento  Que al tocarme, eres como el viento.  Suave y dulce. Furia y fuego.  Cuando besas, eres tan extremo…  Que me impregnas de vacío,  y me dejas en silencio  Cuando marchas y no te veo.  Pienso en el momento que el sentido se hizo sentimiento;  y vibramos apretados.  Pensamos que éramos de acero.  Y así, se encontraron nuestras almas.  Así, construimos nuestro cielo.

anonimo

Insomnio

El viento, el frío, el invierno.

Quizás no sea un largo tiempo
tan solo minutos
quizás solo unos segundos.

Pero llevo un año
acostada mirando el techo
Y ya pasó un día entero
mirando el cielo negro
Conté siete oscuros días
sumando estrellas fijas
Ninguna se movía allá arriba
ninguna fugaz tan solita.

Quizás no sea un largo tiempo.

Pero llevo un año
mirando en pie por el vidrio
Y ya pasó un día entero
condensando la ventana si respiro
Conté siete oscuros días
dibujando siluetas de hojas
Ninguna se movía con el viento
ninguna cayó al suelo.

Quizás no sea un largo tiempo
tan solo minutos
quizás solo unos segundos.

El viento, el frío, el invierno.

Nadie se mueve allá afuera
nadie se mueve acá adentro.
Ni las estrellas brillan menos
ni los árboles pierden cuerpo.

Nadie se mueve allá afuera
ni el pájaro ha dejado su nido
Nadie se mueve acá dentro
ni siquiera mi frío reflejo.

Me veo tan quieta en el vidrio ni la humedad me nubla el reflejo
Afuera no vuela un viento
solo hace frío y eso es e…

Me enseñaste

El momento
ese en que llegaste
Sí,
fue disperso
me sorprendiste.

Puede que el miedo me nublara
quizás la sensación de estar en duelo,
y yo creyendo de piedra el corazón.

Los sentimientos,
la razón y la sorpresa.

De golpe, me negaba
no te quería usar,
usar
usar de amuleto
de excusa
de conformismo.

Tenía que suceder,
tenías que suceder.
A fin de cuentas
penetraste tan adentro
tan despacio y tan certero
que la razón se fue,
la sorpresa chillaba
y el corazón, ese corazón tan rojo
se acomodaba, cauteloso
se regocijaba. A veces la mente mía se quiere escapar
preferiría retroceder
pero una mirada tuya la frena.

Cuando mi corazón se encierra
esta el tuyo a flor de piel que si es valiente
y al mio no le da mas remedio que seguirlo.

Contigo me he reencontrado conmigo,
conmigo
aquella que estaba perdida
aquella que a veces se quiere perder aún
pero tus brazos son tan fuertes
que no puede,
que ya no quiere.

Ella,
yo misma,
aprende a aferrarse de manos y pies
con su boca en la tuya
pues sabe que no hay …